viernes, 6 de septiembre de 2019

TRABAJOS LIBRES - María Sánchez Grillo


FRONTERAS METAPSICOLÓGICAS DEL PSIQUISMO TEMPRANO: LA CESURA DEL NACIMIENTO, EL CONTACTO PIEL A PIEL, LA CASTRACIÓN UMBILICAL Y LA ESTRUCTURA ENCUADRANTE

María Sánchez Grillo

         

              “En el vientre materno el hombre se inicia en el Todo y lo olvida al nacer”.[1]


I.-Introducción: 

Este ensayo invita a pensar en el trabajo de tránsito –creador de un espacio de frontera- entre dos territorios: el interior de la placenta y los brazos de la madre. Desde el punto de vista teórico abreva en distintos aportes: los conceptos de Yo piel y Yo pensante de Didier Anzieu; el de castraciones simbolígenas (específicamente la castración umbilical) de Francoise  Dolto; los de holding y handling de Donald W. Winnicott;  los de “frontera” y  “estructura encuadrante” de André Green y el de ternura en negativo de Dominique Cupa.

II.- Lo fronterizo:

El término “frontera”, que en el lenguaje corriente está referido a un concepto geopolítico, como el límite o confín de un estado, ha ido adquiriendo un estatus analógico específico en la/s teoría/s psicoanalítica/s a partir de la incorporación de lo que podríamos llamar un “territorio de frontera” entre ciertos cuadros difíciles de conceptualizar tanto entre las neurosis como entre las psicosis. Si bien el término “borderline” utilizado en inglés se ha impuesto hasta en nuestra lengua, este alude en especial al concepto de línea y borde, mientras que, el francés frontiére o el castellano frontera, remiten más a la idea de un espacio entre territorios (Green, A., 1996), que separa y conecta a la vez, espacio de tránsito, zona donde se  ejercen funciones de inspección, aduana, defensa… Específicamente, en la obra de Green, “lo fronterizo” se relaciona  con “trabajo psíquico”;  a modo de ejemplos citaré: la pulsión, como trabajo de frontera entre lo psíquico y lo somático; el trabajo defensivo de la desmentida, como mecanismo “fronterizo” entre la represión y la escisión y que, por ser el mecanismo de defensa privilegiado, presta el nombre (fronterizos) a aquellas organizaciones psicopatológicas entre la neurosis y la psicosis. También Green señala dos áreas  fronterizas dentro del propio aparato psíquico: en primer lugar, el área del sueño, intermediaria entre lo inconsciente y lo consciente y en segundo lugar, el área de juego o ilusión (el “espacio potencial” de Winnicott). Dentro de la obra de este último autor, el espacio transicional. Un ejemplo prototípico del trabajo de frontera en la obra de Green  es el correspondiente al concepto de procesos terciarios como intermediarios entre procesos primarios y secundarios, facilitadores de un equilibrio mental flexible y del pensamiento creativo. Otro concepto fecundo es el de “fronteras teóricas” y, agrego también el de “fronteras entre la investigación (teórica, clínica y empírica)  y  la interdisciplina”, de los cuáles toda su obra y este trabajo dan cuenta de ambos.

III. La cesura del nacimiento y la “castración” umbilical:

Utilizo explícitamente el término “cesura” (RAE)  por su literalidad (del latín “caesüra”, cortar), ya que en el nacimiento hay un corte definitivo entre el antes y el después, y también un corte radical entre el adentro y el afuera, ejecutado por una acción, ineludible e irreversible: la castración umbilical.

Si bien el psicoanálisis históricamente se ha ocupado de este momento crucial en la  subjetivación del  humano, la teorización tiene una deuda importante con este territorio de frontera que se establece en el tránsito entre la placenta y los brazos de la madre (incluyo los brazos del padre que completan el triángulo familiar y también los brazos de  la partera / neonatólogo, representantes de la cultura y lo social). En general la teorización sobre psiquismo temprano comienza con el bebé prendido al pecho, objeto parcial que ha adquirido un lugar preponderante en  la teoría, simbólicamente referido a los cuidados maternos.[2] La imagen de “un bebé prendido al pecho” me sugiere la alucinación negativa de los brazos y las manos de la madre.

     A partir de algunos avances en el campo biológico, genético y del diagnóstico por imágenes, en los últimos años, se han ampliado los aportes de la interdisciplina. Entre   los  relativamente recientes (a principios de este siglo), nos hemos enterado , por ejemplo, que las células de la placenta son las únicas del cuerpo que poseen un programa genético de control inmunológico que puede silenciar el rechazo de células ajenas, de manera de acoger el aporte genético paterno y “autorizar” que de los dos, surja el tercero. Podríamos decir que la biología, se ocupa, “naturalmente”, de otorgar el lugar al Padre. Así, mientras que en el resto de los tejidos del cuerpo, el rechazo al tejido genético extraño nos libra de enfermedades graves, en la placenta, el rechazo al rechazo del tejido extraño, es origen de Vida.

     Desde otro punto de vista, resultan interesantes algunos datos ecográficos de la vida intrauterina: hacia la tercera o cuarta semana después de la fertilización del óvulo, una pequeña protuberancia  emerge del tronco del embrión a la altura del brazo. Dos semanas después, claramente la mano toma la delantera al pie y ya se distinguen las huellas digitales. En la semana 11 pueden observarse cinco pequeños dedos en cada mano, y en la semana 17, ya pueden verse las uñas. A partir de las 20 semanas, se mueve y ondea los  brazos, y si un dedo toca los labios, puede precipitar el reflejo de succión. Es un lugar común la comparación del bebé por nacer con un astronauta: posee su propia cápsula espacial (su saco vitelino), rodeado de líquido, donde la falta de gravedad es total, conectado a través del cordón umbilical con la placenta. En la semana 38, se ha desarrollado ya el reflejo de  prensión. Los movimientos de la madre lo acunan, su ritmo cardíaco es la música de fondo y una vez nacido, podrá  reconocer su voz. Me referiré más adelante a esta “viñeta ecográfica” que destaca la precocidad de la aparición de las manos en el embrión humano y anuncia la importancia del con-tacto[3].

El nacimiento es un momento crucial para el ser humano, por los cambios tan grandes entre el medio interno y el exterior,  que se constituirán en más o menos traumáticos dependiendo de la salud de la madre y de la criatura, los accidentes que pueden llegar a suceder en tan natural pero delicado tránsito y, también, por las circunstancias emocionales de la madre y del padre, de la pareja/familia.   La castración umbilical (Dolto, F.) separa el cuerpo del niño del de su madre por el corte del cordón umbilical y su ligadura. Es la única castración que implica un corte real y prepara para las castraciones simbolígenas (oral, anal, fálico uretral) que a su  vez son precursoras de la castración simbólica edípica. La madre también sufre, en mayor o menor medida una castración imaginaria: “no reintegrarás tu producto”. La inscripción en el Registro Civil signa su situación de ciudadano,  lo inscribe en el mundo de la sociedad y la cultura, lo coloca a cargo de sus padres quiénes le adjudican un nombre que lo individualiza y un apellido que lo señala como perteneciente a un linaje, significante de su ser en el mundo, que lo identificará hasta la muerte. Pese a la dependencia física y psíquica inicial, ya son dos y biológicamente nunca volverán a ser uno. Este hecho determina al mismo tiempo el entrar en con-tacto: las manos de la madre principalmente comienzan a jugar un papel importante, reguladas por  ciertas prohibiciones del tocar.

     La alimentación sanguínea placentaria, es habitualmente desconocida y/o  desmentida en la pubertad-adolescencia pese a la innegable cicatriz perenne en el ombligo de nuestro cuerpo. En mi experiencia clínica, en algunos síntomas de la conducta alimentaria, aparecen inhibiciones en la ingesta   relacionadas con  la sangre animal (no con la carne).  Es interesante también, el interés en esa etapa por las leyendas y películas de vampiros, desde Drácula de Bran Stoker, hasta la más reciente saga de S. Meyer correspondiente a la serie Crepúsculo, Luna nueva, Eclipse y Amanecer.

      IV. El Yo piel,  el handling, el holding y la estructura encuadrante:

      Regreso a la   breve “viñeta ecográfica” del punto III), para introducir  la importancia de la piel y las manos como órganos privilegiados de la  sensorialidad táctil y propioceptiva (reguladora del tono), introduciéndonos en otra concepción psicoanalítica fecunda: el Yo piel y el Yo pensante de Didier Anzieu.

      Destacaré algunas ideas significativas:

      Establece una analogía entre la piel somática y la piel psíquica. Así como la piel otorga una envoltura al cuerpo, el yo proporciona una envoltura a los pensamientos. Define tres funciones para ambas: 1) continente de contenidos (Bion) 2) frontera entre lo interior y lo exterior,  que protege de las intrusiones y agresiones de los demás (seres u objetos) ; 3) Comunicación con los otros, establecimiento de relaciones significativas e inscripción de las huellas que ellos dejan.

       A los fines de este trabajo, tomaré de este autor su replanteo del estadio oral. Señala que Freud no limitaba la fase oral a la boca y al placer de la succión sino que siempre destacó la importancia del placer como consecuencia de la experiencia de satisfacción, del “estar repleto” del bebé. Mientras que la experiencia de succión es viva y breve, la de satisfacción es más difusa y duradera. Asocia la insatisfacción con el sentimiento de “vacío interior”, propio de ciertas patologías contemporáneas, poniendo en evidencia la central e íntima relación continente-contenido en su concepción del pensar. Es clara su cercanía aquí a las ideas bionianas.

     A las dos experiencias nombradas (succión y satisfacción), asocia una tercera experiencia: los brazos de la madre que sostienen, calientan, acomodan, acercan al cuerpo cuyo olor y movimientos percibe y siente. Los brazos alinean las caras, obligan a las miradas que se buscan y responden…surgen las palabras, las canciones que relajan y duermen. En otros momentos, los brazos y las manos lavan, frotan, alzan, transportan, acarician[4].

      Anzieu refiere cómo el “pecho” es la palabra utilizada por los psicoanalistas para conceptualizar la realidad completa vivida por el recién nacido, y, si bien le adjudica a M. Klein los méritos de haber demostrado ser un concepto apto para las primeras sustituciones metonímicas (pecho-boca; pecho-heces; pecho-pene; pecho-bebés), así como describir los afectos tempranos despertados por él (gratitud y envidia),  señala que, al poner el acento exclusivamente en la fantasía y en los objetos parciales, desestima tanto las características propias de la  experiencia corporal  como a la piel como órgano envolvente y unificador de todos ellos. Como contrapartida, D. W. Winnicott privilegió el “holding” (sostén) y el “handling” (manipulación), el primero al servicio de los procesos de Integración y los segundos, de los procesos de Personalización.

     D. Anzieu propone una pulsión de apego ligada a la pulsión de autoconservación. Esta función tiene la meta de satisfacer la necesidad de protección, consuelo, sostén. El objeto de la pulsión de apego es el Yo- piel materno  estimulante y comunicante. Lo que se introyecta son los estímulos que él suscita. Dentro de sus desarrollos teóricos, distingue una doble prohibición de tocar: la prohibición primaria afecta al contacto por abrazo corporal y se opone a la pulsión de apego; la segunda prohibición se relaciona con el tocar con la mano y se refiere a la pulsión de dominio.
    
    V. La estructura encuadrante:

       “Bion subrayó el papel de la función continente del objeto. A mi vez, desarrollé la idea de estructura encuadrante. Mi hipótesis es que cualquiera sea la cultura en que nazca, el niño es sostenido por la madre contra su cuerpo. Cuando el contacto con ese cuerpo se interrumpe, lo que persiste de la experiencia es la huella del contacto corporal -mayormente los brazos de la madre-, constitutiva de una estructura encuadrante que aloja la percepción perdida del objeto materno  en forma de alucinación negativa de esta. Sobre este fondo de negatividad van a inscribirse las futuras representaciones de objeto albergadas por la estructura encuadrante.” [5]

     El concepto de “alucinación negativa”, al que Freud se refiere en la “Adición metapsicológica a la teoría de los sueños” cuando afirma en una Nota al pie:
“A manera de complemento agrego que un ensayo de explicar la alucinación no debería partir de la alucinación positiva, sino más bien de la negativa”, es tratado ampliamente por Green, incluso en la clínica, al referirse al “encuadre” como concepto técnico.  Considera concebir la situación de holding descripta por Winnicott como “estructura encuadrante”. Cuando la madre como objeto de satisfacción primaria se ausenta, se produce una alucinación negativa, una borradura de la representación materna, que moviliza al Yo en busca de nuevas representaciones (alucinaciones positivas de experiencias de satisfacción). Cuando en lugar de una madre viva que se  ausenta, se trata de una   “madre muerta”,  la alucinación negativa no puede ser superada, se trata de una ternura en negativo.

     En síntesis, “la estructura encuadrante es el resultado de la internalización de los contactos maternos con su bebé, piel a piel, cuerpo a cuerpo  de uno con otro: resultado de la ternura materna”[6].



                                   Resumen

Este ensayo invita a pensar en el trabajo de tránsito –creador de un espacio de frontera- entre dos territorios: el interior de la placenta y los brazos de la madre.

Desde el punto de vista teórico abreva en distintos aportes: los conceptos de Yo piel y Yo pensante de Didier Anzieu; el de castraciones simbolígenas (específicamente la castración umbilical) de Francoise  Dolto; los de holding y handling de Donald W. Winnicott;  los de “frontera” y  “estructura encuadrante” de André Green y el de ternura en negativo de Dominique Cupa.


Descriptores: Fronterizo – Cesura del nacimiento- Yo piel-Yo pensante Castración umbilical- Estructura encuadrante.



Bibliografía
  
  • Anzieu, D.: “El Yo – Piel”. Ed. Biblioteca Nueva, Madrid 2002. 
  • Cupa, D.: “Ternura en negativo”. Revista de psicoanálisis, LXIX, N°1 – 2012. Ed. Cosmoprint. 
  • Dolto, Francoise: “La imagen inconsciente del cuerpo”.Ed. Paidós, Barcelona, 1984 
  • Green, A.: “De locuras privadas”, Amorrortu, 1° edición, Bs. As. 1990. 
  • Green, A “Ideas directrices para un psicoanálisis contemporáneo” Amorrortu, 1ª Edición, Bs. As. 2005. 
  • Green, A.: “Pensar el psicoanálisis con Bion, Lacan, Winnicott, Laplanche,Aulagnier, Anzieu, Rosolato”. Amorrortu 1ª Edición, Bs. As. 2005. 






[1] Martin Buber, citado por W.Bion y por  A. Green en “Pensar el psicoanálisis  con Bion, Lacan, Winnicott, Laplanche, Aulagnier, Anzieu, Rosolato. (Amorrortu, 1ª edición, Buenos Aires, 2017)

[2] Sin  extenderme en este tema, por razones de espacio,  no quiero omitir las controversias en torno al “trauma de nacimiento” de Otto Rank, como a ponderar la importancia dada por Bion a lo “prenatal” y a consideraciones de D.Stern, F Dolto y D.W. Winnicott algunas de las cuáles incluyo más adelante.

[3] Ferenczi decía:” El tacto es la facultad de sentirse con”.
[4] En algunos casos, pegan, pellizcan, golpean, penetran, hieren, queman, matan (ternura en negativo).
[5] A. Green, “Ideas directrices para un psicoanálisis contemporáneo”  pág. 225. Amorrortu 1ª Edición, Bs. As. 2005.
[6]  Cupa, D. “Ternura en negativo”. Revista de psicoanálisis, LXIX, N°1 – 2012. Ed. Cosmoprint

TRABAJOS LIBRES - Marilé Truscello de Manson



ATRAVESANDO FRONTERAS ... ¿EN LA SEXUALIDAD?

Dra. Marilé Truscello de Manson




Identidad sexual, cuerpo erótico

La identidad sexual va a depender del cuerpo erógeno, más allá del cuerpo que se trae al nacer.  El cuerpo erógeno se va constituyendo por las experiencias placenteras que remiten a las diferentes zonas erógenas que el bebe y luego el niño y finalmente el adolescente y el adulto significan como dador de placer. La sexualidad infantil se va estructurando dentro del ámbito familiar que conlleva una ideología   propia, y a ello se agregan las marcas sociales y la cultura imperante en que la familia está inmersa. Las experiencias individuales de ese niño, adolescente o adulto marcarán un camino en su identidad sexual. La psique   construirá representaciones y significados que van a definir la orientación sexual independiente del cuerpo anatómico con que se nació. Lo social, lo cultural participa como un efecto que determina, acepta o proscribe el ejercicio de determinadas prácticas sexuales.

Hasta hace muy poco tiempo, la sexualidad que se aceptaba como normal era la heterosexualidad. Actualmente los movimientos sociales y culturales han bregado por la libertad en la elección sexual del partenaire, y no se etiqueta de sexualidad anormal. Tampoco aquel que se siente en un cuerpo equivocado, (masculino, femenino) quien puede  mostrarse e inclusive someterse a operaciones para cambiar su cuerpo. Se ha ampliado el abanico de elecciones sexuales, heterosexual, bisexual, homosexual, son parte de la diversidad imperante. Implican respeto y consideración hacia el prójimo, la cultura hoy promueve la aceptación de las diferencias. La sexualidad está atravesando fronteras promoviendo la libertad de elección.

“Los centros ideológicos son muy difíciles de mover, salvo que, en sus bordes, la filosofía reconsidere que el ser se constituye en el limes, el limes es el límite, es la frontera, es el lugar donde lo nuevo o el evento pueden elaborarse, en términos de Badiou, es aquello que ya no encaja en nuestro esquema anterior” (Leticia Glocer Fiorini) 

Mente y cuerpo

La inscripción sexual se va construyendo desde el inicio de la vida en relación con el ambiente y la captación de la diferencia entre el cuerpo de uno y las diferencias del sexo que permiten distinguir y se inscribirían como resultado de la división sexuada. La representación mental de la diferencia de sexos entonces sería una operación de la mente. A ello se le agregan las vivencias de las experiencias que se irán acumulando, conformando la identidad sexual, dando como resultado, en algunos casos, coherencia entre el cuerpo con el que se nació y la identificación con el sexo que se porta, y en otros casos la sensación de extrañamiento del cuerpo que se tiene respecto a la mente. Este divorcio entre uno y otro genera en la persona sufrimiento y extrañeza de sí mismo.

La construcción de lo femenino y lo masculino

Ir deviniendo mujer o varón, remite a una tarea compleja, más allá del determinante biológico del sexo al nacer. Desde lo social y psicológico, se condiciona desde el nacimiento a los hijos, en las expectativas conscientes e inconscientes de los padres respecto al futuro, el deseo cumplido o no respecto al género sexual del hijo cuando nace. Luego la idea de género se va afianzando   en las compañías, los varones y las nenas con sus juegos y amiguitos, estableciéndose   las categorías de igual a mi o diferente a mí, en relación con el propio cuerpo. En la pubertad y adolescencia, con el proceso corporal determinante biológico que define el cuerpo de la mujer y el del varón en la plenitud de la sexualidad, se adviene al ejercicio de la sexualidad. Pero esta sexualidad puede no concordar con la identidad de género. Podría sobrevenir una no concordancia entre la identidad psicológica respecto al sexo biológico.

En otras épocas no tan lejanas, lo masculino y lo femenino, era definitorio, actualmente en la cultura actual, se borronea esta división tácita, ya que se muestra la emergencia de procesos múltiples. La pluralidad de elecciones sexuales, con la convivencia de las categorías femenino-masculino juntamente con las transexualidades, y el transgénero. “Lamentablemente, la biología no es destino. No basta por sí sola para garantizar ni el desarrollo exitoso de las vicisitudes pulsionales, ni mucho menos la constitución específica del género sexual” (Mujeres por Mujeres, Simona Argentífera).

En la antigua Grecia, el ejercicio de la homosexualidad, amor y sexo entre los hombres era lo habitual, siendo la mujer instrumento útil y necesario para la procreación. La mujer   era necesaria para gestar “soldados”. El goce era homosexual y el deber de proveer hijos para la guerra, implicaba la relación sexual con una mujer.

En épocas más cercanas toda manifestación de la sexualidad que escapara a los cánones de la heterosexualidad   era considerada anormal. Actualmente en la sociedad, se evidencia una mayor amplitud de criterios respecto a las elecciones sexuales. Parecería   que la cultura vigente   permite un afianzamiento de una posición asumida   en aquellos que hasta hace un tiempo sentían que les era vedado… Hay aires de cambio… Mc Dougall ha dicho “No pienso que la homosexualidad sea patológica. Existen homosexualidades patológicas como también heterosexualidades patológicas” Esta autora también refiere en una entrevista publicada en la revista de APdeBa “Los caminos de Eros” sobre la orientación sexual tanto en la homosexualidad como en la heterosexualidad, se darían muy precozmente, y continúa diciendo “Pensando en algunos casos específicos esta actuación aparece cuando el niño necesita hablarse a sí mismo”

La creación de las zonas erógenas

Freud explicita que surgen las zonas erógenas en el cuerpo, remitiendo a   una tensión de necesidad que se da en la periferia exterior, y remite a una proyección intracorporal. Por lo tanto, se daría   una espacialidad intracorporal producida por lugares fundantes y otros que son fundados y en estos últimos se proyecta la tensión de necesidad, y se encuentran los estímulos uno, el de tensión endógeno pulsional y el aporte del estímulo de las experiencias de satisfacción y del dolor del exterior. En la periferia exterior del cuerpo se proyecta la tensión de necesidad sobre las zonas erógenas, estas estarían compuestas por dos tipos de sustancias, la piel muerta que hace de coraza anti estímulo insensible y otro sector del cuerpo estaría constituido por una área de mucosas, en esa área de mucosas podría aparecer un conjunto de cualidades que son los estímulos mundanos, es decir las impresiones sensoriales. Estas serían un tipo de cualidad de los estímulos, la diferencia entre una y otra no consiste en el estímulo, pero en una zona ese estimulo se ve transformado en una cualidad sensorial, mientras que en otra zona es transformado en una cualidad del placer y el displacer. Es decir que la zona erógena es una zona de producción, tanto como la otra zona aparentemente inerte que también es una zona de producción, pero que se produce en ella algo distinto. Freud va a decir en “Pegan un niño “que en cada persona hay una disposición erógena dominante.

Un acontecimiento que rescata Slavoj Zizek en su libro sobre la violencia (seis reflexiones marginales) relata un episodio    sobre   sexualidad y masturbación colectiva ocurrida   el 6 de agosto de 2006 con el título de Sexualidad Atonal. Esa convocatoria de masturbación colectiva ocurrió en Londres. La misma, revalorizaba la masturbación como otra forma de sexualidad y en protesta de la ideología imperante en ese momento respecto a que la sexualidad adulta con el ideal de procrear   y obviamente un sexo que incluya a dos personas enamoradas…

Sexualidad y el Psicoanálisis

Comprender y explicar la sexualidad desde el punto de vista de la experiencia y la teoría psicoanalítica, no remite solamente a   las actividades y el placer del funcionamiento del aparato genital, sino a toda una serie de actividades y excitaciones que como aseveré anteriormente, ya están presentes desde la infancia y que no solamente corresponde a una necesidad fisiológica. Apoyo, zona erógena y autoerotismo, posibilita para Freud la articulación entre lo sexual y la vida psíquica, por lo tanto, lo sexual remite a lo psicosexual. La sexualidad infantil se caracteriza por el autoerotismo   facilitado   por las zonas erógenas que se asientan en el   cuerpo.  Esta será la base de la sexualidad adulta, ya que Freud, en Tres ensayos de teoría sexual (1905) sostiene que la sexualidad adulta deviene sobre la sexualidad infantil perverso polimorfa. Como punto de partida la sexualidad infantil, marca los avatares y diversas formas de la sexualidad adulta, según la influencia de los diversos acontecimientos del vivir. Se refiere con ello, al tránsito individual de cada cual en referencia a la sexualidad y el pasaje por el Edipo y las diversas características en las relaciones de objeto. El placer preliminar en la adultez, como actos que introducen al acto sexual reuniría las zonas erógenas que ya en la infancia fueron placenteras

La sexualidad desde el punto de vista freudiano traspasa lo biológico, va más allá de lo sexual, sino que incluye la teoría de lo pulsional y lo libidinal, el deseo y el goce, independiente de la función reproductiva. Ese placer buscado y encontrado será por diferentes elecciones que podrán incluir una variada practica de la sexualidad según los avatares individuales del psiquismo. Freud, plantea que, en la relación homosexual, uno de los parteneire se siente mujer en un cuerpo de varón. En el caso de Leonardo da Vinci, Freud alude a esa particularidad. Refiriéndose a que Leonardo viviendo con su madre en sus primeros años, en el período de apego se identificó con ella. Las identificaciones en esos primeros años con un solo progenitor por ausencia del otro darían como resultado esa identificación para entender, metiéndose   en la piel de ese progenitor. Es el caso de Leonardo, en que durante muchos años estuvo solo con su madre. No sería así en casos de niños que tienen acceso a otras figuras masculinas (tíos, etc.) No se  nace  homosexual  se  va  siendo  en la medida  de las  experiencias  que  se  van  teniendo.

Freud, en Angustia y vida pulsional (conf. 32 tomo XXII, va a referirse a Eros como las pulsiones sexuales, y Tánatos, las pulsiones, de agresión, que llevan a la destrucción. Respecto a estas últimas alude a las expresiones del sadismo y el masoquismo, que pueden formar parte de modalidades   en el ejercicio de la sexualidad.

“…Hablamos de sadismo cuando la satisfacción sexual se anuda a la condición de que el objeto sexual padezca dolores, maltratos y humillaciones y de masoquismo cuando la necesidad consiste en ser uno mismo ese objeto maltratado” pág. 96 Diferentes vértices se anudan a la sexualidad y se recorren diversos caminos para llegar al placer, lo que para algunos es dolor para otros es sentido como placer.

Bisexualidad 

Freud introduce en su teoría el concepto de bisexualidad, por influencia de Fliess, esta teoría se basa en la embriología y la anatomía, ya que en todo individuo varón o mujer se encontrarían vestigios del aparato genital del otro sexo en estado atrofiado. Por lo tanto, desde lo anatómico se define un organismo originariamente bisexual, que en el transcurso de su evolución se define hacia la mono sexualidad, pero conservando restos del sexo atrofiado. (Dicc. de Psicoanálisis Laplanche y Pontalis pag 48)

El concepto sobre bisexualidad se va borroneando para dar cabida a lo psicológico y particularmente al proceso identificatorio. El niño y la niña en su devenir se identifican con sus padres, tomando modalidades de comportamientos de ambos. La elección sexual, dependerá de los avatares de la propia existencia que incidan respecto a la influencia social y cultural vigente pudiendo facilitar o coartar lo individual. Ya en “Tres ensayos de teoría sexual” se encuentran aseveraciones de Freud, que van desestimando la inversión como determinante de lo biológico “Es preciso considerar que, en pueblos antiguos en el apogeo de su cultura, la inversión fue un fenómeno frecuente, casi una institución a la que se confiaban importantes funciones…”


“En muchos invertidos (aún absolutos) puede rastrearse una impresión sexual que los afectó en una época temprana de su vida y cuya secuela duradera fue la inclinación homosexual”


Pero también más adelante Freud, plantea sus dudas, respecto a la inversión innata o adquirida. Rebate a ambas. Respecto a lo innato “…la explicación burda a saber, que una persona trae consigo, innato el enlace de la pulsión sexual con un objeto determinado.  En el otro caso, cabe preguntar si las múltiples influencias accidentales alcanzan para explicar la adquisición sin la necesaria solicitación de algo que existiría en el individuo” pág. 128

Definiciones y cambios: Reflexionando sobre la sexualidad, su diversidad. Una mirada en la situación actual: el recurso de las redes sociales, internet, lo anónimo…

Una modalidad que también es parte del movimiento cultural vigente es la libertad   para mostrarse. La sexualidad   ha llegado a las redes sociales y el avance tecnológico imperante posibilita la exhibición, ya no a un otro sino al  mundo  y  por  lo tanto a  la  mirada  anónima  La  exhibición  de la relación sexual o la exhibición de los cuerpos  desnudos como una  necesidad  que va  más  allá  del  goce. Lo trasciende. ¿La existencia es a partir de la imagen?

Si se muestra se existe para el otro. El cuerpo fuente de placer en una sexualidad compartida con otro, en la exposición virtual se agrega la mirada del otro anónimo, placer masturbatorio del que mira, placer masturbatorio del que muestra.  Lo privado se hace público, se atraviesa otra frontera. Las nuevas modalidades tienen su plataforma en internet… y la posibilidad del anonimato o darse a conocer.

El adolescente temprano y la necesidad de averiguar más… tiene un objetivo coherente con el momento de su desarrollo, se inicia … necesita saber más Es bastante común que entre púberes o casi adolescentes se “muestren los genitales” a través de los celulares compartiendo la escena con otros que a su vez retribuyen con la propia imagen. La curiosidad y la actuación con otro igual o con un otro del otro sexo como un reaseguro y confirmación del inicio de una etapa que crea inseguridad, miedo, dudas, etc. También las redes sociales y la vía libre para mostrarse en el caso de los adolescentes, posibilita que sean   víctimas de personajes perversos … ya no otro igual sino un adulto abusador enmascarado.

El acceso a contactos con desconocidos, lo anónimo, camino tentador y peligroso que abre una puerta, a estos  adolescentes tempranos. Pero no sólo los adolescentes y púberes son los que participan y consumen la sexualidad que se expone en las redes sociales. Los adultos también son ávidos de mirar y ser mirados, en lo que suponen proezas sexuales. Mostrar en cambio de sentir en la privacidad, una nueva forma de ejercitar la sexualidad, que en el adulto supone fragilidades   internas que se disfrazan a través de mostrar “una sexualidad potente” 

También amerita una reflexión otra vertiente de lo virtual y la sexualidad en la exposición explicita a través de las redes, en los adultos que eligen mostrarse ¿qué significa, qué satisfacción erótica se canaliza en ser observado mirado por un público anónimo?... ¿Se agiganta un estado de soledad que se emparcha con mostrar al mundo las proezas sexuales? …Lo privado se hace público. Mirar y ser mirado ¿qué hueco se trata de tapar? La aparición de todos los medios de redes sociales daría lugar al despliegue en el ejercicio de la sexualidad de expresiones tales como   exhibicionismo, voyerismo “toco y me voy” …

Una modalidad vigente también se expresa que cuando el lazo sexual afectivo de una pareja se termina, uno del partenaire muestra al mundo lo que anteriormente fue un goce compartido con su pareja. Pero el amor trastocado en odio, toman el lugar, dando cabida a la violencia a través de la tecnología. (porno venganza)

La  sexualidad en la actualidad, atravesando fronteras.
¿La sexualidad ha cambiado? Las diversas modalidades de la sexualidad son las mismas, heterosexual, homosexual, bisexual, lo que se ha modificado es que ha desaparecido el ocultamiento. Y esta situación es crecimiento y maduración, significa respeto y consideración hacia el otro que elige libremente. La expresión de la sexualidad también ahora incluye una nueva modalidad: el poliamor, concepto que define amar a más de una persona al mismo tiempo, es decir más de una relación emocional que incluye sexo.  En esta expresión aún en ciernes, la pareja se permite relaciones con otros partenaires, sin ocultamiento. La libertad sexual   dentro de una pareja, eliminando el engaño, en que cada uno puede si desea tener experiencias sexuales por fuera de la relación establecida- (desaparece el concepto de infidelidad.) 
    
Lo que en el pasado se reprimía o se escondía ahora se evidencia. La diversidad, algunos hombres se permiten mostrar sus aspectos femeninos y algunas mujeres muestran sus aspectos varoniles. Es interesante recorrer expresiones de la cultura que remiten a lo comentado anteriormente.  La expresión cross dressing, El hombre se viste con ropa femenina, la mujer se viste con ropa masculina.

Feminismo – Machismo. El síntoma

El movimiento cultural vigente implica libertad de elección (homosexualidad, heterosexualidad, bisexualidad) según lo que tanto el hombre o la mujer sientan y vivencien Implica respeto hacia el otro.

Sin embargo, la violencia de género emerge con fuerza en la cultura actual. Se asoma en actuaciones que muestran aquello que desborda que no puede ser integrado … y que se expulsa en el ataque al prójimo. Es llamativamente habitual, que se informe de ataques a parejas de homosexuales, por un grupo de varones que expresan su rechazo …. Con golpes, burla, etc.  Es también habitual, en parejas heterosexuales que el hombre lastime o mate a su mujer…  en alguna riña o discusión… También se ha dado que la mujer sea aquella que daña al hombre con actos de violencia en algunos casos de ataques al órgano genital masculino.  Estas manifestaciones de agresión hacia el otro son aquello que se deposita del sí mismo que no puede ser admitido …  La patota masculina que viola   a un varón, la patota que viola a una jovencita, o mujer más grande expulsa con ese acto bestial aquello rechazado, odiado, temido, aliándose con el grupo en la coincidencia de aquello negado. En la   patota, hay un líder y los otros acompañan al líder. En las mujeres que también han actuado violencia hacia el varón, se manifiesta lo no resuelto En vez de la completud aparece la rivalidad. La violencia de género es el lado oscuro, que también acompaña a la cultura vigente que, si bien   abunda en manifestaciones de   libertad y elección sexual, muestra también el oscurantismo y el rechazo. El síntoma.


Bibliografía

  • Freud, S. (1905): Tres ensayos de teoría sexual, Amorrortu VII
  • Freud, S. (1920): Sobre la psico génesis de un caso de homosexualidad femenina Amorrortu XVIIIL.
  • Freud, S. (1920): Un recuerdo infantil de Leonardo Da Vinci Amorrortu XI
  • Glocer Fiorini, L. (2010): Presentaciones cambiantes de la sexualidad. Revista uruguaya de Psicoanálisis.
  • Mc Dougall, J. (1991): Teatros del cuerpo. Yebenes.
  • Balier, C. Psicoanálisis de los comportamientos violentos Ama Comité de Psicoanálisis y estudios de sexualidad y diversidad de género Psicoanálisis Sexualidad y genero (IPA, conferencia)
  • Green, A. (2000) ¿Tiene la sexualidad alguna relación con el psicoanálisis? (revista APdeBA “Los Caminos de Eros”, 2000
  • Truscello, M. (2018): “Violeta un amor homosexual” Simposio 2018 APdeBA

Resumen
La sexualidad en el ejercicio de sus diferentes expresiones ha atravesado fronteras, el movimiento social y cultural imperante posibilita la libre expresión de la diversidad sexual. Se plantea la concordancia o no del género y la libertad de acceder a la identidad de género vivenciado. Por último, se menciona el uso de las redes sociales, como el medio para desplegar diferentes modalidades:   exposición, venganza, ataque, aquello que no puede ser integrado emerge como síntoma…



TRABAJOS LIBRES - Federico Urman



INTERVENIR, TRADUCIR, TRAICIONAR (MOLESTAR)

Dr. Federico R. Urman



Es evidente que ya nada referente al arte es evidente,
ni en sí mismo en su relación con la totalidad,
ni siquiera en su derecho a la existencia.
W.T.Adorno
                            

Recuerdo, como punto de partida, que, en su trabajo sobre el análisis profano, S. Freud (1916) decía que la situación analítica era, básicamente, un diálogo. Una mayéutica de reflexiones compartidas, corriente asociativa que sitúa al paciente, hacia una orilla, y al terapeuta, para tomar la imagen de un sueño que analizara Freud, al otro lado del canal. Aquello que, entre uno y otro fluye, tiene que ver, también, con las particularidades evolutivas y con las singularidades del paciente. Acentuando los aspectos hegemónicos, diría que es un intercambio verbal, en los pacientes adultos; lúdico en los niños y épico en el caso de los adolescentes.

Si examinamos este diálogo desde las perspectivas de la labor de darse a conocer del paciente y del darse a conocer del terapeuta, como persona y como psicoanalista, desde las estrategias terapéuticas que se van planteando y desde un dispositivo instituído-instituyéndose ofrecido, advertiríamos que se trata de un complejo, múltiple y diverso trabajo de mutuas traducciones. Pues no hay lectura de las “superficies psíquicas”, intra e intersubjetiva, que no sea el efecto de estas elaboraciones.

Pero no tomo “traducción” en el sentido acotado y restringido que le diera Freud cuando lo estableció en el terreno de las expresiones simbólicas, tal como aparecen en los sueños. Se trata, en estos casos, de una sustitución fija, lineal, directa, automática, y que no atiende a las particularidades o singularidades del paciente o sus circunstancias. Se trata, en la traducción simbólica, de una herencia arcaica, es producto de la historia de la especie. Freud insiste en que la traducción simbólica es un auxiliar opcional que no sustituye la importancia de la labor interpretativa.

Más interesantes, en este sentido, encuentro lo que presenta en la carta 52 de la correspondencia a Fliess (S. Freud,1896), donde presenta una conceptualización que, con modificaciones, reitera en el cap. VII de “La interpretación de los sueños”. En dicha carta postula que en el mundo interno el material psíquico está organizado por la estratificación de diversas experiencias que llevan a un reordenamiento progresivo, en términos de calidad de investiduras y de complejidad del entramado representacional. Se van estableciendo transcripciones sucesivas de sus experiencias con los objetos; cada nivel de transcripción incorpora al previo, en una nueva organización, como cuando se pasa de lo cuantitativo a lo cualitativo o como cuando desde las asociaciones por simultaneidad se producen las de las analogías, y, en otros momentos, se arriban a las verbales y causales. El pasaje de un nivel a otro, heterogéneo, de diferente capacidad expresiva y recursos metafóricos, supone un trabajo de traducción. Me pregunto si estas reflexiones freudianas no están apoyadas en el modelo hegeliano de síntesis como efecto de oposiciones dialécticas.

Estas traducciones potenciales pueden ser impedidas por operaciones defensivas, y queda obstaculizada la emergencia de otro nivel representacional superior. Puede entonces la perentoriedad de la descarga llevar a una vía transaccional. Mientras que la traducción supone esta labor de transcripción, la transacción sugiere la formación de un síntoma o una formación sintomática, que logra alguna ligadura de lo reprimido y accede entonces a una representabilidad previamente objetada o censurada. El síntoma es una adecuación compulsiva de elementos previamente juzgados inaceptables, incompatibles, a través de una unificación irracional (para el yo consciente) de lógicas y representaciones heterogéneas, al modo de lo que, en un trabajo metapsicológico, denominará deseo onírico preconsciente (cf. Avenburg, R., Espinosa, R.,1996).

La superación progresiva de estos ordenamientos cronológicos y lógicos, el pasaje por estas fronteras representacionales, permite una mayor complejización (cualificación) de la información acerca de los sucesos acaecidos.

Examinemos las relaciones entre transcripción, traducción e interpretación. La traducción, sobre todo de un idioma a otro, supone transladar, pasar o cruzar un sentido de uno a otro lugar. En la transcripción la labor es transmitir un sentido desde un instrumento expresivo a otro, como en la música, donde se arregla para un instrumento lo que fue escrito para otro. En la interpretación se trata de crear un sentido partiendo de considerar un determinado material empírico, ya sea que se trate de descubrir algo potencialmente presente, pero latente y distorsionado defensivamente, como en los sueños, o que sea una producción inédita de algo que no pre-existía, como cuando hacemos presente algo que aconteció inesperadamente en la situación analítica. Toda traducción es una interpretación, pero interpretación es algo más abarcativo como producción de sentido. Por ejemplo, la interpretación que un músico hace de una partitura supone un trabajo creativo que desborda el de la mera transcripción.

Cada sujeto utiliza, simultánea y/o sucesivamente, varios recursos expresivos diferentes. En la clínica, por ejemplo, estamos acostumbrados a que el discurso del niño incluya distintos canales comunicacionales, como el juego dramático, el dibujo y la pintura, el modelado, las verbalizaciones, en ocasiones el baile o la danza, etc. Aún dentro del lenguaje verbal, cuando confrontamos distintos idiomas, con sus particulares raíces sensoriales y afectivas, con sus diversas capacidades sintácticas y semánticas, advertimos que hay palabras que no logran una traducción precisa en otro idioma. Como saudade, en portugués, o los matices de los diversos colores que propone el japonés, o las distintas tonalidades del blanco que puede expresar un determinado idioma. En la composición de una canción se suma la música instrumental a la música del poema empleado como texto de la misma.

Explorar un recurso expresivo es ir encontrando lo que es capaz de transmitir, como marcas propias, y también sus topes, sus límites, bordeando lo inefable, pues siempre resiste una ajenidad que no se deja semantizar. Cada sujeto toma activamente este legado, y va utilizando estas posibilidades de un modo idiosincrático, configurando de este modo su idiolecto singular.

La traducción aparece como un impuesto en la situación de ir siendo con otro(s), habitando la diversidad. Parte del comienzo de la vida misma, cuando madre y bebé comparten la tarea de subjetivarse en reciprocidad. Crean, artesanalmente, nominaciones de la experiencia compartida (para el bebé es la base de la lengua materna), diálogos que sólo más tarde son verbales para ambos participantes. Ellos deben aceptar la incertidumbre que se genera desde el entre vincular y convivir, entre ellos y dentro de cada sujeto, con lógicas heterólogas.   Este trabajo inacabable de elaborar, entre la unificación y la dispersión, “la complejidad de las infinitas diferencias” (J. Puget, 2018) aparece nuevamente en la situación analítica.

En la labor de convertir el discurso del otro en propio, para volverlo comprensible, analista y paciente necesitan tolerar que algo del otro pueda resultarle intraducible (Mendelsshon, F.de,2015). Pero, no siempre esta díada analítica puede tener esta hospitalidad o amigarse con la circunstancia de intercambiar perspectivas posibles, o de tolerar que se trate de versiones acerca de versiones que emplean términos de sentidos múltiples. El paciente puede ceder a la tentación de establecer una relación de dominio, y el terapeuta puede quedar reducido a la posición de objeto sometido, colonizado, sin otra posibilidad de confirmar sus dichos como verdades únicas y últimas. Otras veces, por conflictos contratransferenciales, es el analista quien se impone como “the master”, como decía Humpty Dumpty, y lo subordina a sus opiniones y criterios. Esta preocupante problemática del modelamiento del paciente, aprovechándose el terapeuta de la vulnerabilidad narcisista del mismo, ya fue planteada por D.Winnicott, M.Balint y otros psicoanalistas.

Como en el vínculo el otro sujeto no deja de ser ajeno y diferente, la traducción es el impuesto de la extranjería. Cada sujeto debe pagarlo si es que quiere entenderlo y darse a entender y hacer lugar a lo no entendible y a lo inentendible. Eso es lo que ambos tienen en común: dialogar para operar conjuntamente. Y compartir es hacer algo con esa mutua interferencia. Como cuando, encontrándose, Edipo y Layo se molestan. Es tolerar verse descolocado y sentirse descolocado por ese otro. Por eso ese anhelado “nosotros” es tan arduo de establecer como difícil de sostener inamovible, pues es efímero y tiene que ser configurado en la dinámica de cada coyuntura.

La percepción de estímulos, planteó Freud (1924) en sus reflexiones acerca de la pizarra mágica, no es un fenómeno pasivo; las representaciones previas, con ordenamientos y sentidos ya establecidos, toman los datos que arriban sensorialmente y realizan con ellos una configuración sintomática, que combina lo inédito que se presenta con lo representacional familiar al yo. Reitera lo planteado en “Formulaciones sobre los dos principios…”. Esta composición, a su vez, incluye la lucha entre el yo y sus ideales críticos por aceptar, seleccionar, eliminar y/o distorsionar esta información y por gobernar el curso ulterior de la misma.

¿Qué fidelidad podemos tener frente a lo que acontece y se genera en el entre vincular? ¿Es posible traducir sin traicionar? ¿Toleramos lo indeterminado o lo acostamos en el lecho de Procusto de nuestras expectativas y valores? ¿No es ésta la importancia de la regla de la atención flotante, para cuidar nuestra disponibilidad receptiva? Pero no todo es traducido ni traducible. Luchan de este modo las reiteraciones causalistas transferenciales (el peso del pasado) y lo inédito coyuntural que acontece (el presente que historiza)., que molesta las identificaciones instituidas.

Al traducir tal vez no podamos dejar de interferir sentidos previos, y lo que traicionemos sea la subordinación a la conservación de esos lugares y funciones que una estructura fija. Lo que puede ser clínicamente relevante es si nuestros actos subjetivan o si se trata de una actuación que desubjetiva. Es decir, si sumamos riqueza y complejidad mental o si imponemos desentramados y fijezas que empobrecen emocionalmente. Ya la introducción de un dispositivo implica una alteración del campo a analizar. Si lo hacemos es porque nos resulta útil: ayuda a visibilizar elementos que pasarían desapercibidos de otro modo. Como todo instrumento, su capacidad de auxiliarnos tiene límites. En una ocasión se quejaba Freud por los inconvenientes que encontraba al comprobar que su prótesis “no hablaba francés”. Debía convivir con esta especie de “afasia motora” causada por un elemento extraño, un intruso, que dificultaba la expresión verbal en un idioma extranjero con el que Freud estaba familiarizado.

¿Qué relación hay entre interpretación e intervención terapéutica? La intervención es una noción más abarcativa y amplia, que incluye a la interpretación. Incluye todo lo que hacemos al implicarnos en el tratamiento del paciente. Es el conjunto de nuestra praxis, como profesionales y como personas. Estas intervenciones, de variadas formas y contenidos, deben respetar las reglas del psicoanálisis. Somos, simplemente, participantes de un juego reglado (Urman, F.2018). Participamos, con el paciente, de una experiencia lúdica, situación que, como tal, supone incertidumbre y riesgos, pues el juego es vulnerable.

Descriptores
Alteridad,Inclusión,Subjetividad,Transcripción,Vínculo.

Resumen
En este trabajo propongo que relacionarse con uno mismo y vincularnos con el otro (o hacer con otros) supone una labor de dar lugar a lo novedoso e imprevisto que acontezca, y a llevar adelante un trabajo incesante de transcripciones y traducciones. Ese molestarse, molestar y ser molestado, interferido, es un impuesto a pagar si queremos participar en estos diálogos y sostenerlos. La traición, en estas traducciones, es a la previsibilidad de los hábitos que no quieren ser alterados o a las identificaciones y funcionamientos que exigen no ser interrogados o cuestionados. Pero el paciente que sufre (el individuo por el que se demanda terapia o el conjunto de sujetos cuyo malestar impulsa la consulta) necesita resolver estos conflictos y por ello se arriesga a “barajar y dar de nuevo”.

Bibliografía.
Avenburg, R.;Espinosa, R.(1996) La sexualidad en el desarrollo del aparato psíquico. XVIII Simposio APDEBA,Tomo I,pp.39-56,Buenos Aires,1996.
Freud, S.(1896) Los orígenes del psicoanálisis. Biblioteca Nueva, Tomo I, Madrid,1973.
Freud,S.(1924) Sobre la pizarra mágica. Biblioteca Nueva,Tomo III, Madrid, 1973.
Freud, S. (1926) El análisis profano.Biblioteca Nueva,Tomo III,Madrid,1973.
Mendelsshon,F. de (2015). “Soy el fantasma de esta casa”: Sobre las alegrías y peligros de la (falta de) traducción. Calibán,vol.13,nro.1,pp 142-144, Montevideo, 2015.
Puget,J.(2018) Habitar espacios en el hoy o en un para siempre.Psicoanálisis, vol.XL,nro 1-2, pp 19-39,Buenos Aires, 2018
Urman,F. (2018)  El juego del irse analizando en la clínica individual y en la vincular. Presentado en el Departamento de Niñez y Adolescencia, APDEBA, 2019